Humor blanco, tradicional, sin especiales sorpresas pero que sigue siendo una lectura muy agradable.
Me arrancó varias buenas carcajadas, especialmente cuando usa como secundarios, muy bien aprovechados, a su perro o a su suegra.
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miércoles, 5 de agosto de 2020
lunes, 29 de febrero de 2016
Willy Lambil y Raoul Cauvin: Pauvre Lampil L'Intégrale
Esto no es realmente un integral, es un omnibus ya que recoge los siete álbumes más las páginas que no llegaron a ser recopiladas en dichos álbumes, curiosidades, portadas de la revista Spirou dedicadas a este personaje, etc... Un gustazo para los amantes de este personaje que muchos descubrimos en el Spirou Ardilla.
Esta serie de historias cortas humorísticas narra, para los que no lo sepan, la vida de un dibujante de cómics y de la gente que lo rodea (su familia, su guionista, su editor, etc...), basandose muchas de las anécdotas en hechos reales, aunque no necesariamente de los autores.
Es muy curioso irlo leyendo sabiendo cómo la relación entre los dos autores se deterioró hasta tal punto que estuvieron años sin hablarse. Porque al principio Lampil, el otro yo del dibujante Lambil, es hipocondriaco, algo cascarrabias, un tanto amargado...
Pero con el tiempo su retrato es cada vez más cruel, más inmisericorde, más despiadado. Machista, miserable, insoportable. Supongo que para compensar Cauvin también se nos muestra con un tono más duro al ir pasando el tiempo.
Con los años, también aparecen algunas notas emotivas, aunque escasas, porque la serie es humorística. Y es MUY divertida. Alguna historia es brutal como el viaje en coche y las discusiones entre la mujer de Cauvin y Lampil ( de hecho, las historias donde aparece el chucho en cuestión suelen ser francamente tremendas; se nota que era un motivo de tensión entre los implicados).
Lástima que los autores, problemas personales aparte, la dejaran poco a poco para centrarse en su otra serie, los Casacas Azules, por moitivos económicos, porque en mi opinión ésta es su mejor obra.
Sin discusión.
Esta serie de historias cortas humorísticas narra, para los que no lo sepan, la vida de un dibujante de cómics y de la gente que lo rodea (su familia, su guionista, su editor, etc...), basandose muchas de las anécdotas en hechos reales, aunque no necesariamente de los autores.
Es muy curioso irlo leyendo sabiendo cómo la relación entre los dos autores se deterioró hasta tal punto que estuvieron años sin hablarse. Porque al principio Lampil, el otro yo del dibujante Lambil, es hipocondriaco, algo cascarrabias, un tanto amargado...
Pero con el tiempo su retrato es cada vez más cruel, más inmisericorde, más despiadado. Machista, miserable, insoportable. Supongo que para compensar Cauvin también se nos muestra con un tono más duro al ir pasando el tiempo.
Con los años, también aparecen algunas notas emotivas, aunque escasas, porque la serie es humorística. Y es MUY divertida. Alguna historia es brutal como el viaje en coche y las discusiones entre la mujer de Cauvin y Lampil ( de hecho, las historias donde aparece el chucho en cuestión suelen ser francamente tremendas; se nota que era un motivo de tensión entre los implicados).
Lástima que los autores, problemas personales aparte, la dejaran poco a poco para centrarse en su otra serie, los Casacas Azules, por moitivos económicos, porque en mi opinión ésta es su mejor obra.
Sin discusión.
jueves, 23 de abril de 2015
Willy Lambil y Raoul Cauvin: Casacas Azules 3: 1973-1975
Lo de la línea Fuera Borda de Dolmen parece que funciona, de lo que me alegro un montón, y ahora llegan los Casacas Azules. El primer tomo de Dolmen recoge tres álbumes ya conocidos en España, más algún extra. Me imagino que se ha empezado por éste porque es el primero de Lambil, el autor que ha trabajado más en la serie aunque no sea el creador, y porque algunas de las primeras historias eran muy cortas.
Sea lo que sea, me leo las historias y disfruto como un cosaco. La edición es impecable: impresión, color, rotulación, traducción. Y las historias, pese a los años transcurridos, siguen funcionando con su mezcla de aventuras, mensajes pacifistas y mucho humor.
Buena parte de ello es la pareja protagonista y lo bien definidos que están: el sargento Chesterfield, carne del ejército, buen tío aunque tremendamente tarugo, una especie de Pedro Picapiedra militar; y el cabo Blutch, rebelde, propenso al escaqueo y a la deserción, más preocupado por salvar el pellejo que por copnseguir glorias militares pero con su corazoncito cuando se trata de ayudar a un amigo o evitar una injusticia..
Un gustazo.
Sea lo que sea, me leo las historias y disfruto como un cosaco. La edición es impecable: impresión, color, rotulación, traducción. Y las historias, pese a los años transcurridos, siguen funcionando con su mezcla de aventuras, mensajes pacifistas y mucho humor.
Buena parte de ello es la pareja protagonista y lo bien definidos que están: el sargento Chesterfield, carne del ejército, buen tío aunque tremendamente tarugo, una especie de Pedro Picapiedra militar; y el cabo Blutch, rebelde, propenso al escaqueo y a la deserción, más preocupado por salvar el pellejo que por copnseguir glorias militares pero con su corazoncito cuando se trata de ayudar a un amigo o evitar una injusticia..
Un gustazo.
viernes, 7 de octubre de 2011
miércoles, 5 de octubre de 2011
Hardy y Raoul Cauvin: Pierre Tombal 1: Les premiers 44 trous
No son exactamente los primeros 44 hoyos... Faltan el 13 y el 37. Lo del 13 no me extraña en un personaje de una revista que hace años que tiene la página 12 bis.
¿Pero la 37?
En fin. Me he divertido mucho con algunas apariciones estelares de otros personajes: Hulk, Popeye, Olivia, Spiderman... A punto he estado de elegir una viñeta de una de estas apariciones...
Pero lo mejor es cuando saca el humor negro.
¿Pero la 37?
En fin. Me he divertido mucho con algunas apariciones estelares de otros personajes: Hulk, Popeye, Olivia, Spiderman... A punto he estado de elegir una viñeta de una de estas apariciones...
Pero lo mejor es cuando saca el humor negro.
martes, 30 de agosto de 2011
Daniel Kox y Raoul Cauvin : Agent 212 4: Voie sans issue
Otro de esos personajes clásicos de mi Spirou-Ardilla: el Agente 212 (juego de palabras intraducible con descendu). Me niego a hablar de cómo lo llamaron en Fuera Borda.
Una serie muy entretenida con algún gag memorable.
Una serie muy entretenida con algún gag memorable.
Willy Lambil y Raoul Cauvin: les Tuniques Bleues 46: Requiem pour un bleu
Los Casacas Azules, o Guerreras Azules que también se les ha conocido así, son un grandísimo éxito en el mercado francófono que no ha acabado de conseguirlo aquí. Lástima.
Este álbum es un poco facilón de argumento, seamos sinceros, pero hay un par de momentos que compensan de sobras el relleno.
Lambil es grande. decididamente. Capaz de resolver escenas de batallas tremendas y gags...
Y el tono antibelicista me puede.
Este álbum es un poco facilón de argumento, seamos sinceros, pero hay un par de momentos que compensan de sobras el relleno.
Lambil es grande. decididamente. Capaz de resolver escenas de batallas tremendas y gags...
Y el tono antibelicista me puede.
lunes, 18 de julio de 2011
Berck y Raoul Cauvin: Sammy 11: Deux histoires de gorilles
Cauvin, aparte de Pauvre Lampil, escribió muchas más series. Una de mis favoritas de siempre, sobre todo los primeros episodios de 22 páginas, es Sammy. Una serie de ambiente policiaco que optaba por los poco usuales guardaespaldas.
Berck siempre fue tremendamente competente.

jueves, 14 de julio de 2011
Willy Lambil y Raoul Cauvin: Pauvre Lampil 7
Conocí esta serie gracias a la revista Spirou-Ardilla. Ver un cómic divertidísimo, con unos guiones de un inspiradísimo Cauvin, sobre la vida de un dibujante de cómic malhumorado e hipocondriaco era bastante sorprendente (lo de Vázquez era otra cosa). Es curioso ver cómo se retratan Lambil-Lampil y Cauvin, cómo ironizan sobre las redacciones, otros dibujantes, las sesiones de firmas (impagable la escena del aficionado persiguiéndolo al baño por lo real), sus relaciones con sus mujeres (un remanso de sentido común)... Hay mucho cómic autobiográfico, sobre todo en los últimos tiempos, pero de éste casi nadie parece acordarse.
Una lastima porque es sensacional.
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